Archivos Mensuales: mayo 2012

Bienvenidos ¿que es la psicología Transpersonal?

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Bienvenidos a este espacio donde os ofrezco lo que pueda compartir, para crecer y sanarnos, para ser.

Que es la psicología Transpersonal?

A principio de los años 50 del siglo XX, el psicólogo Abraham Maslow, llega a la conclusión de la necesidad de re fundar la psicología, dada la visión limitada que daban del ser humano las dos corrientes principales. El conductismo reducía la persona a datos y estadísticas, y el psicoanálisis sólo trabajaba con los aspectos negativos. Así pues agrupado dentro del llamado “Movimiento del potencial humano” Maslow hace los planteamientos de la psicología humanista o “Tercera fuerza” en respuesta a las dos corrientes principales. Unos años más tarde, el mismo Maslow, se vio en necesidad de incluir dentro de la psicología humanista una serie de aspectos de la naturaleza humana que se habían puesto de relieve durante la década del 60. La meditación, los estados modificados de conciencia, la revolución sexual, las comunes, la revalorización de las culturas indígenas y muchos mas, pusieron en evidencia de nuevo que había que ir más lejos. En 1969 junto con otros psicólogos y psiquiatras como Stanislav Grof, Anthony Sutich o Miles Vich, Maslow crean la psicología Transpersonal (más allá-Trans persona-de la máscara, en su significado etimológico) o “Cuarta fuerza”, con la intención de hacer una psicología de la conciencia que incluya las dimensiones trascendentes del ser.

La terapia Transpersonal

En contraste a las anteriores escuelas, la psicología Transpersonal, plantea un acercamiento terapéutico a la persona como ser participante de una realidad “espiritual”, donde el ego es un vehículo de la auténtica identidad que se esfuerza por expresarse y que utiliza “la crisis” como medio de transformación. La neurosis y la psicosis son expresiones de la identificación con el ego limitado y temporal. En la terapia Transpersonal, la persona pasa de ser un “paciente”, receptor de una técnica terapéutica que curará de su disfunción, como era a las anteriores escuelas psicológicas, a ser un “actiente” que experimenta un proceso de auto descubrimiento profundo acompañado por el terapeuta. Se trata, pues, de facilitar la re-conexión de la persona con su autentica identidad: el Ser.

Para poder seguir este camino de reencuentro, la psicología Transpersonal, utiliza además de las técnicas heredadas de las anteriores escuelas, como el análisis verbal o el trabajo corporal, las llamadas técnicas de modificación de la conciencia como la meditación o la hiperventilación. Estas técnicas permiten el acceso directo a todas las capas del subconsciente, incluso las más profundas, donde la persona puede comprender la estructura de su identificación con el ego y experimentar la totalidad de su verdadero ser.


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Las influencias del chamanismo mexicano en la psicología transpersonal; La aportación del Doctor Salvador Roquet

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Las influencias del chamanismo mexicano en la psicología transpersonal; La aportación del Doctor Salvador Roquet

Conferencia presentada en la XIII Eurotas Transpersonal conference, Varna 2011, por Magda Solé y Jordi Àlvarez.

La psicología transpersonal aparece a finales de los años 60 del siglo XX, como respuesta a una serie de inquietudes surgidas en el mundo de la  psicología, a partir del incremento en occidente del interés en los estados modificados de conciencia y la experiencia espiritual. Así pues la psicología transpersonal emerge como una ampliación de la psicología humanista, que incluye en su visión, los estados extáticos y las experiencias místicas o religiosas.

Varios factores históricos confluyeron en el aumento del interés general por una serie de temas que hasta entonces habían permanecido como patrimonio de unos pocos especialistas universitarios. Es difícil determinar cuáles fueron las causa y cuáles los efectos que provocaron el momento de cambio y de apertura que fueron los años 60. Los precedentes de esta confluencia podríamos fijarlos por ejemplo en William James,  tratando de comer un botón del cactus mexicano que acabaría llevando su nombre (Lophophora williamsii), y teorizar sobre la experiencia religiosa.

En este intento (infructuoso, por cierto) se dan las condiciones paradigmáticas del desarrollo de las investigaciones que llevaron a la aparición de lo que hoy llamamos marco transpersonal.

México está situado en el cono sur de norte América, a diferencia de sus dos vecinos del norte, Canadá y Estados Unidos, es un país con un claro subdesarrollo económico, político y social, y aún era más grande la diferencia en las décadas de 1950/60. En ciertas zonas de México aún hoy en día se pueden encontrar etnias enteras con Modus Vivendi que han variado muy poco desde el neolítico, tanto en sus creencias, como en sus condiciones de vida. Para los investigadores norte americanos y canadienses el país vecino era y es una fuente inagotable de investigación, étnica, antropológica, botánica y arqueológica justo al lado de casa. En 1938 el pionero de la etno-botánica Richard Evans Schultes cruza la frontera a la búsqueda del teonanacatl, el hongo sagrado, y viaja hasta Huautla de Jiménez una pequeña población situada en el estado de Oaxaca de México, donde identifica la especie Psilocybe y un año más tarde regresa y identifica el ololiuqui, semillas de la virgen como otra de las plantas sagradas empleadas en ceremonias de curación chamánica.

Una década y media más tarde buscando los “hongos mágicos”, el banquero Gordon Wasson y su mujer Valentina Pavlovna, viajan de nuevo a Huautla siguiendo los pasos de Schultes y conocen a la famosa chaman María Sabina. En 1955 son los primeros “blancos” a los que se les permite asistir a una ceremonia de sanación con ingesta de hongos. Este hecho desencadenaría un interés inusitado por la cultura indígena mexicana, y por el poder curativo y visionario de las plantas sagradas, debido a la publicidad que hizo Gordon Wasson con sus artículos y libros. Desde ese momento México se convirtió en el centro principal de la investigación de las plantas sagradas  y el chamanismo. Michael Harner, Joan Halifax o Ángeles Arrien hicieron estudios de las etnias y del chamanismo mexicano.

Paralelamente desde 1943, se fue desarrollando la terapia con sustancias como el LSD, la mescalina o la psilocibina. Primero en Europa y rápidamente en todo el mundo se experimentó con las drogas, primero llamadas psicolíticas (disgregantes del Ego) y más tarde psicodélicas (ampliadoras de la mente). Stanislav Grof fue uno de los pioneros en la investigación de la terapia psicolítica en Praga, para más tarde continuar su investigación en Estados Unidos ya en terapia psicodélica. El año 1967 junto con Maslow, Vich, Sutich, Fadiman y Margulies funda la psicología transpersonal en California. La experimentación psicodélica influyó profundamente en la aparición de esta nueva visión del ser humano y de la psicología.

En la psicología transpersonal confluyeron el interés por el conocimiento sobre el manejo de los estados modificados de conciencia que los chamanes poseían, y que podía ser de gran utilidad para este nuevo grupo de “sanadores”, y el interés sobre las plantas y hongos utilizados tradicionalmente en curaciones rituales. Actualmente las técnicas chamánicas como el tambor, o las visualizaciones intencionadas son herramientas ampliamente utilizadas por muchos terapeutas transpersonales. Pese a ese interés que ha generado excelentes trabajos, el chamanismo continua siendo un gran misterio debido en gran parte por la dificultad de comprender por parte de la mente occidental, racionalista y cartesiana, la cosmovisión poli-nivelada de los pueblos de tradición chamánica.

El chamanismo representa una cosmovisión más o menos compartida de una infinidad de creencias, que coinciden en la existencia de unas realidades superior a la realidad cotidiana, donde habitan seres que influyen y rigen sobre diferentes aspectos de esta cotidianeidad, los chamanes son los especialistas de la comunidad que pueden comunicarse, mediante el acceso a los estados modificados de conciencia, con esa realidad superior, y regresar con información que permitirá, encontrar y mantener el equilibrio del grupo con el todo. El chamán es una autoridad dentro de su comunidad, apreciados  por su sabiduría, ejercen de médicos, concejales del ayuntamiento, oficiantes y psicólogos. Cada etnia o cultura con tradición chamánica posee una mitología y una explicación de la realidad diferente, con explicaciones múltiples sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento. A menudo entre poblaciones de una misma etnia cultural los chamanes utilizan diferentes explicaciones y tratamientos para una misma enfermedad, o para relatar sus mitologías aparentemente comunes. Así pues la comprensión o el estudio sobre las técnicas y sus porqués resultan prácticamente imposibles.

Una excepción importante en cuanto a comprensión, aplicación y estudio de esas técnicas, fue el Doctor Salvador Roquet, psiquiatra Mexicano que logró una comunicación mantenida con chamanes de las tribus Mixes, Tarahumaras, Huicholes y Mazatecos, en una relación de colaboración y cooperación, no solo a nivel terapéutico, si no también sanitario, educativo y social.

Salvador Roquet desarrolló un proceso de intercambio con los chamanes indígenas, que condujo a la creación de un sistema terapéutico y filosófico. Donde existía un proceso intercultural, no de imitación o reproducción de técnicas si no de autentica colaboración. Este proceso se debió a las especiales circunstancias que rodearon la vida del doctor Roquet.

Nacido en 1920, se licenció en medicina, y ejerció como epidemiólogo, con importantes cargos llegando a trabajar para la OMS. Más tarde se licencio como cirujano pulmonar y ejerció de neumólogo. Todos los destinos y cargos que ostentó le permitieron conocer y tratar con las capas más humildes de la sociedad y, ganar una sensibilidad social y un respeto por los indígenas y por sus tradiciones. En 1957 mientras estudiaba psiquiatría, participó en una investigación sobre los efectos de la mescalina. Esa experiencia le afecto profundamente teniendo que recibir atención con psicofármacos tras ella durante un año, y mostrándole las posibilidades terapéuticas de las sustancias psicodélicas.

Durante 1964 viajó por Europa conociendo a dos de sus referentes. Uno de ellos al que visitó en su escuela de Summerhill, Alexander S Neill compartió sus ideas de introducir el psicoanálisis en la educación de los padres y su escuela del amor. También conoció al doctor Robert S Hartmann, padre de la axiología, que se ofreció a participar con la aplicación de sus test de evaluación en el proyecto de una escuela de padres.

En 1967 el proyecto se había materializado en la escuela integral Álvarez, que consideraba al ser humano como una unidad bio-psico-social, ambiental y espiritual. Fue en ese año que Roquet pidió a Alfonso Caso, fundador y director del Instituto nacional indigenista, que le presentara la famosa chaman María Sabina con la intención estudiar el ritual de los “hongos mágicos” para su posible utilización en psicoterapia.

Ya desde su primer encuentro con la sacerdotisa y curandera, el doctor Roquet, hizo que varios pacientes en tratamiento le acompañaran a la sesión de hongos. Esa práctica de llevar a sus pacientes a veladas con los chamanes, permaneció en su trabajo hasta su muerte en 1995. Los cantos de la chamán le sugirieron que la manera de conducir a los pacientes a través de la locura era el manejo de la música y de las imágenes. A su regreso a México DF, ese mismo 1967 funda el instituto Robert S. Hartmann donde llevar a cabo sus sesiones con sustancias y la asociación civil Albert Schweitzer para financiar un hospital y una escuela integral en la sierra mazateca.

Junto a colaboradores como el doctor Pierre Favreau, el doctor Walter Houston Clark o Stanley Kripner, Roquet fue desarrollando una técnica de terapia con sustancias, que se diferenció de las dos escuelas existentes la psicodélica y la psicolítica. Esta técnica, a la que llamó de psicosíntesis pues surgía de la síntesis de varias metodologías de trabajo, incluía elementos de las dos escuelas y otros que habían descubierto de su colaboración con los sanadores indígenas.

El enfoque principal de la terapia de psicosíntesis de Roquet, era la sensibilización del paciente mediante un enfrentamiento directo con sus neurosis, permitiendo que el amor surgiera tras el contacto con la locura y con la experiencia mística. El descubrimiento de la ketamina y el aprendizaje de la utilización de la Datura, como medios para conducir a la disolución de las defensas egoicas, y la utilización de un elaborado programa de sesiones combinando los psicodélicos naturales, como las semillas de la virgen o el peyote con psicodélicos de laboratorio como el LSD o el MDMA, le permitían hacer atravesar  a los sujetos las diferentes fases de la experiencia de curación con gran éxito. Las sesiones de psicosíntesis, que se llevaban a cabo en instituto Hartmann de México DF, seguían un elaborado protocolo donde se valoraba constantemente el momento del proceso terapéutico de cada paciente, utilizando los test de Hartmann. Se determinó la duración media de la terapia entre un año y medio, y dos años. En ese periodo se combinaban cíclicamente las sesiones de psicoterapia convencional, con sesiones con las diferentes sustancias y trabajos con chamanes en la sierra o el desierto.

El instituto Hartmann contaba con una sala especialmente habilitada para las sesiones con sustancias. La sala estaba diseñada para conseguir momentos de saturación cognitiva, y estaba equipada con varios equipos de reproducción musical, proyectores de cine, iluminación regulable de colores y grabadoras. Se organizaban sesiones de grupo de entre 15 y 35 hombres y mujeres, pertenecientes a todos los estratos sociales y culturales, con problemáticas variadas, en momentos diferentes del proceso de sanación, suministrándoles a cada uno la sustancia adecuada a su condición terapéutica.

Desde 1967 a 1974, se realizaron 720 sesiones de terapia de psicosíntesis, donde participaron 1700 pacientes. El índice de “curación” o mejora fue de un 85%.

El instituto Hartmann se cerró en 1974, tras la detención y el juicio de los doctores Favreau y Roquet. Aunque las acusaciones de tráfico de drogas y delitos contra la salud, fueron desestimadas, se prefirió cerrar el centro y no continuar con las sesiones con sustancias, de manera pública.

El doctor Salvador Roquet continuó trabajando en su teoría de la personalidad, y desarrolló terapias alternativas sin sustancias para conseguir los efectos de saturación cognitiva, locura, muerte y renacimiento como las “convivials” o la “terapia de la muerte”. Sin embargo hasta el final de su carrera en ámbitos privados continuó celebrando sesiones de psicosíntesis con sustancias, en México, Estados Unidos, Canadá y en varios países europeos como Francia o España. También continuó visitando a los chamanes en compañía de sus pacientes.

Aunque fue conferenciante invitado en el tercer congreso internacional transpersonal, donde sorprendió al propio Stanislav Grof con su trabajo y sus métodos,  y participó en conferencias y encuentros del recién nacido “movimiento transpersonal”, Roquet nunca mantuvo relaciones estables y se mantuvo al margen de la corriente principal. Varios motivos parecen apuntar a ese distanciamiento, sobretodo la dificultad de comunicación, tanto por el hecho de no dominar el inglés como lengua, como por lo controvertido e innovador de sus métodos y planteamientos. En 1983 presentó en la 4ª conferencia internacional transpersonal, organizada por la ITA en Davos, Suiza, su primer y único libro “los alucinógenos: de la concepción indígena a una nueva psicoterapia”. El libro publicado en México en 1981, recopila toda su metodología de trabajo, estadísticas, filosofía y conclusiones, de los años de trabajo en el instituto Hartmann. Por desgracia, llegó en un momento en el que el “movimiento transpersonal” intentaba desvincularse de las terapias con sustancias psicodélicas debido a la prohibición vigente y a la mala prensa adquirida, y no sirvió como difusor de su innovadora visión de la terapia con psicodélicos.

Los trabajos del doctor Salvador Roquet y sus colaboradores, aunque cuentan con un pequeño número de discípulos inspirados por ellos (como la psicóloga Magda Solé entre otros), son aún hoy en día en gran parte desconocidos por la mayoría de los terapeutas transpersonales. Y existe un archivo de su material de trabajo compuesto por cientos de expedientes, test de personalidad, diapositivas, filmaciones y grabaciones de audio, sin estudiar, almacenado en México.

Creo que su experiencia en su relación con los chamanes de las tribus indígenas de México, fue única, y aportó datos y conocimientos aun no integrados en el mundo terapéutico transpersonal. Espero que mi humilde aportación permita algún paso hacia esa integración.

Jordi Àlvarez Carniago: Psicoterapeuta Transpersonal certificado por la European Transpersonal Association, Eurotas. Cursó estudios de psicoterapia Transpersonal en el Institut de Psicología Transpersonal de Barcelona, IPTB. Miembro de la Asociación Europea Transpersonal EUROTAS. Practicante por más de 4 años de la terapia corporal, Sistema de Centros de Energía. Actualmente ejerce de psicoterapeuta en consulta privada.
Trabajó de colaborador en el area de comunicación y difusión, y docente en el Institut de Psicología Transpersonal de Barcelona, en la asignatura de Estados Modificados de Consciencia. Realiza talleres de: “Psicologías y psicopatologías Transpersonales”, “El cuerpo desde una perspectiva Transpersonal”, “Chamanismo: el arquetipodel sanador” y “Aplicación de la música a la terapia Transpersonal”.
. Fue miembro fundador y Vicepresidente de la asociación de corta vida “Barcelona Expansiva, asociación para el estudio y el desarrollo de la experiencia psicodélica” que el 1997 organizó los Encuentros Psicodélicos en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, C.C.C.B.

La música como elemento terapéutico en la terapia transpersonal

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LA MÚSICA COMO ELEMENTO TERAPÉUTICO EN LA TERAPIA TRANSPERSONAL


Jordi Àlvarez: Psicoterapeuta transpersonal, músico y sonoterapeuta. Miembro de la Associació Catalana Transpersonal


La introducción del elemento sonoro, sea en forma de instrumento o de reproducción de música o sonidos, puede ser determinante en una sesión terapéutica. Más allá de la musicoterapia convencional, la terapia transpersonal se plantea la utilización de la música y diversos materiales sónicos como medio práctico para tender puentes entre los estados emocionales, espirituales y energéticos del ser humano, en una perspectiva de propiciar estados modificados de conciencia como medio de acceso al Ser.
Muchas mitologías coinciden en situar el sonido como matriz creadora y primera expresión del universo, desde el “OM” de la cultura hindú al “Fiat Lux” de la Biblia. El sonido organizado es un lenguaje, y la música es un lenguaje que habla a la dimensión más profunda del ser humano.
La música nació como lenguaje sagrado y el ser humano la utilizo como elemento mágico en sus rituales y celebraciones desde el principio de los tiempos. La música y la danza unieron –y unen– a las tribus, los cantos y los instrumentos percusivos son elementos aún utilizados hoy en día para cohesionar y sanar.
En la tradición chamánica, el chaman guía y se comunica con el mundo de los espíritus mediante el canto, la maraca y el tambor. Esta comprobado el poder de modificación de la conciencia mediante altas y bajas frecuencias producidas por esos instrumentos, que interfieren en el funcionamiento ordinario del cerebro, dando acceso a ulteriores realidades interiores (1).
El sonido es una vibración que genera una onda que reverbera no solo en el oído sino en todo nuestro ser, puesto que nosotros somos, como seres materiales, energía que vibra. Esta vibración nos penetra y nos hace mover con ella física y psíquicamente.
Las diferentes tradiciones y culturas han generado todo tipo de expresiones musicales, que abarcan y expresan todas las actividades del ser humano, de las más sagradas a las más profanas. Hemos desarrollado técnicas, instrumentos, ritmos y melodías que nos han permitido transmitir una infinita variedad de experiencias y sentimientos.
En la terapia transpersonal, el terapeuta trabaja con la modificación de la consciencia, acompañando y a veces guiando en el viaje interior, buscando el contenido sanador de esos estados, llamados cumbre (2). La comunicación y la ayuda que el terapeuta puede dar en ese marco son muy diferentes de la que podría esperarse en otros marcos terapéuticos. La capacidad de empatía, el instinto y la actuación espontanea desde una lógica interior del momento, cobran todo el protagonismo. La experiencia personal en esos estados así como el
punto de evolución espiritual del terapeuta, son los que marcan la capacidad de respuesta del profesional ante cada situación. En el caso de la utilización de la música como elemento terapéutico la experiencia subjetiva del terapeuta debería ser capaz de “conectar”, empatizar con las necesidades de la persona o personas con las que interactúe, para estimular la sensibilidad sin interferir negativamente sobre el proceso.
La reproducción de una serie de temas musicales y/o sonidos puede despertar, en los sujetos que están experimentando una modificación inducida de la conciencia, una serie de respuestas que pueden facilitar el acceso a materiales psíquicos reprimidos. Cito a Stanislav Grof:
“Si se utiliza con la debida preparación e introspección, la música tiende a evocar experiencias poderosas y a facilitar la liberación emocional y psicosomática. Facilita una estructura dinámica significativa para la experiencia y crea una onda transportadora continua, que ayuda al paciente a avanzar por secuencias y obstáculos difíciles, superar defensas psicológicas y someterse al flujo de la experiencia. Tiende a conferir una sensación de continuidad y conexión a lo largo de diversos estados de la conciencia. En ciertas ocasiones, el uso adecuado de la música puede también facilitar la emergencia de ciertos contenidos específicos, tales como la agresión, las sensaciones sensuales o sexuales, el dolor emocional o físico, las explosiones de éxtasis, la expansión cósmica, o el ambiente oceánico del útero (Grof,1985).”
La utilización de los recursos terapéuticos viene determinada por la intención o el método escogidos por el terapeuta en cada sesión. También viene determinada por el origen biográfico de la persona a la que se va acompañar o guiar, cada sesión debe ser preparada con sumo cuidado adaptándose a cada situación y teniendo siempre suficientes recursos materiales. Una misma música puede no funcionar igual en dos situaciones similares, en personas de origen social o cultural diferente, o de generaciones diferentes aunque de similar origen. Propongo un test sobre la sensibilidad musical para ayudar a determinar que músicas pueden inducir ciertas experiencias asociadas. En este test se trataría de averiguar los gustos y rechazos ante diferentes tipos de composiciones musicales, así como su reacción tanto psicológica como corporal ante varias audiciones de contenido musical arquetípico.
Existen múltiples formas musicales, y la tarea de describirlas todas representa un ingente esfuerzo musicológico que escapa a las competencias del terapeuta. A su vez existe todo tipo de clasificaciones para encajarlas en cada contexto cultural. Pero ello no excusa a que quien desee utilizar la música en terapia deba, si quiere realizar un trabajo competente, disponga de un conocimiento lo más amplio posible de los distintos campos, géneros y registros en los que se sitúan las distintas músicas del mundo. Todos los recursos intelectuales a ese respecto pueden ser de utilidad en esta tarea, pues todo bagaje de conocimiento humano permite profundizar en el Misterio del ser individual.
Animo a todos aquellos que trabajen con la música como elemento terapéutico a que investiguen y vayan más allá de sus límites culturales e intelectuales, utilizando la experiencia de sus resistencias como guía de auto aprendizaje.
Correspondencias de la vibración musical con la vibración del ser humano
Como método de comprensión de las diferentes expresiones musicales, partiré de la resonancia dinámica y vibracional del cuerpo humano, considerándolo como un ser físico y energético.
Wilhem Reich (2), eminente y repudiado discípulo de Freud, elaboró la teoría de las corazas musculares y sus contenidos psíquicos, que daba una lectura científica y occidental de lo que la sabiduría perenne ya nos había transmitido. El ser humano es un compuesto de partes interdependientes que abarcan desde su condición animal a su Yo más elevado. Estas siete partes conectan la energía de la vida material con la energía superior del cosmos. La cultura hindú llamó “chackras” o “ruedas” a cada uno de los puntos de distribución energética situados a lo largo la contraparte energética de la columna vertebral. Cada uno de esos centros está asociado a toda una parte de nuestro cuerpo físico, su circulación sanguínea, los nervios allí alojados, la musculatura y las glándulas. A su vez también está en conexión con los aspectos de la psique que se relacionan con esa sección del cuerpo.
Las energías psíquicas de cada una de los centros vibran con todos los aspectos de la realidad, que por supuesto incluyen a la música como un elemento vibracional más. Desde nuestros aspectos orgánicos, la mente instintiva, a los aspectos espirituales y las experiencias transpersonales.
Este sería un esquema gráfico de los centros de energía con sus correspondencias (3).chakras-y-c3b3rganos-pequec3b1o
Siguiendo el esquema de los siete centros energéticos del cuerpo, se puede situar cada expresión musical en relación a ellos.
Centro Bajo:
Conexión energética con la tierra, chackra raíz, sonidos graves, nota musical Do, instrumentos primitivos, danzas tribales, músicas con tambores, músicas étnicas de origen tribal.
Centro Lumbo-sacral:
Centro distribuidor de la energía vital (orgón,”shakti”, “Chi”), chackra de la sensualidad y la sexualidad, nota musical Re, bailes festivos, ritmos de percusión para mover las caderas, todos los tipos de música popular para bailar en parejas, rock&roll, música brasileña, música árabe de danza del vientre, rumba, etc.
Centro Medio:
Centro emocional,Nota musical Mi, ritmos ondulantes ¾ o 6/4, importancia de la melodía, escalas menores, temas emotivos y emocionales, toda la música melódica, canciones de amor y desamor, valses.

Centro Cardiaco:
Centro de los sentimientos, nota musical Fa, música tipo himno, música de congregación, melodías mayores para ser cantadas en grupo o con esa posibilidad, expresiones musicales del Amor Universal.
Centro Laríngeo:
Centro de la comunicación y de la mente lógica, hogar del control, nota musical Sol, voces solistas, coros, mantras, cantos guturales, las músicas asociadas al control o al descontrol, música militar, jazz conceptual, música clásica contemporánea, música experimental, música humorística o de circo.
Centro Frontal:
Centro de la mente superior y creativa, el tercer ojo de las culturas orientales, nota musical La, músicas paisajísticas, bandas sonoras, músicas para la meditación, música clásica de inspiración religiosa, música hindú clásica.
Centro Coronario:
Conexión con las energías superiores, nota musical Si, sonidos agudos, ultra sonidos, músicas chamánicas, instrumentos que utilizan armónicos, música sacra.


Músicas más utilizadas en terapia transpersonal
Existen diferentes tipos de terapias transpersonales donde se utiliza música como recurso. Cada terapia y cada terapeuta han desarrollado métodos de guía y acompañamiento musicales.
La música clásica, por sus infinitas expresiones del sentir humano, con sus cambios de dinámica y por su gran variedad de estilos es la más utilizada hoy en día en músico-terapia. También la música étnica de origen tribal se utiliza en respiración Holotrópica y sus variantes. Se suelen utilizar música “nueva era” y música clásica hindú o mantras en relajaciones y meditaciones.
En terapias de movimiento corporal como la terapia de centros de energía o la Biodanza, se utilizan todo tipo de registros musicales con preferencia por la música pop o “popular” de baile de todos los países. Aunque este tipo de terapias no sean propiamente transpersonales (o si), muchos terapeutas transpersonales las utilizan y en ciertas circunstancias se pueden llegar a acceder, aunque no sea su finalidad a estados catárticos o a experiencias cumbre.


Otras utilizaciones en el marco transpersonal
Es evidente que, aunque en el marco transpersonal la terapia es un objetivo principal, también la búsqueda espiritual es un elemento muy importante al igual que la investigación científica interdisciplinar. Este marco permite una constante actualización de las técnicas y de las investigaciones. En los relativamente pocos años de existencia de la corriente transpersonal se han realizado numerosos experimentos y se han desarrollado muchísimas técnicas, como es propio de una disciplina que pretende abarcar un vastísimo campo de estudio y experiencia. Algunas de estas técnicas y experimentos han utilizado la música como elemento, consiguiendo sorprendentes resultados a veces, como por ejemplo el experimento sobre la reducción del dolor en los procesos post-operatórios, realizado por Overton, Martha Elizabeth Smith, M.T.P en el Institute of Transpersonal psychology en 1994 (5).
Es remarcable la utilización de la música que hizo el Doctor Salvador Roquet en sus terapias durante los años 60. Desarrolló un tipo de terapia que él bautizó como de psicosíntesis donde combinaba la terapia enteogénica con música y proyecciones. Utilizaba todo tipo de música y grabaciones que mezclaba en el momento para facilitar las transiciones de los “viajeros” en las sesiones. Es muy interesante ver cómo utilizaba sonidos y voces pregrabadas para acentuar los efectos de la música (por ejemplo llantos de niños, sesiones anteriores o un discurso de Hitler). Sin duda fue un pionero en un campo tan en popular hoy como el empleo de samples y mezclas.
En la época de descubrimientos pioneros acerca de las sustancias enteogénicas en los años 50-60 y su estatus legal hasta su prohibición en los 70 crearon un gran marco de expectativas sobre las posibilidades que ofrecían estas sustancias. En 1965 el doctor James Fadiman dirigió una serie de experimentos sobre la influencia del LSD en la creatividad donde reunía a una serie de profesionales que enfrentaban problemas técnicos bajo los efectos del enteógeno. La música que se utilizó en aquellas sesiones para promover la creatividad fue jazz.
Actualmente con el nuevo clima creado respecto a las terapias enteogénicas a partir de las nuevas investigaciones se abren las posibilidades de experimentación. Terapeutas como Fernando Latorre utilizan canciones e instrumentos de origen chamánico en sesiones terapéuticas con Ayahuasca. Estas canciones improvisadas o “inspiradas” llamadas Icaros sirven tanto para guiar como para sacralizar la sustancia.
En Estados Unidos músicos como Mickey Hart de los Grateful Dead o el terapeuta y músico Byron Metcalf trabajan con música de percusión en terapias chamánicas.
El doctor J.C. Bouso, pionero en la investigación con MDMA en España, argumentaba en una de sus conferencias (Barcelona, 2010) sobre la capacidad sanadora de la combinación de los elementos música electrónica + baile tribal + MDMA que se da en las fiestas al aire libre llamadas “Raves”. Incluso se llegaba a plantear un tipo de terapia con esos elementos.
Finalidad terapéutica de la utilización de la música
Como he explicado, la introducción de la música en un contexto terapéutico en general puede facilitar el acceso a materiales psíquicos, pero en las terapias transpersonales que trabajan con estados modificados de consciencia (EMC’s) sea por sustancias o por prácticas extáticas, la
música cobra una mayor importancia. Los EMC’s se distinguen, entre otras características, por una mayor sensibilidad y una pérdida de las barreras entre el mundo interior y el mundo exterior. Se entiende pues la introducción del elemento sonoro en la forma que fuere influye mucho en la dinámica e incluso en el contenido de la experiencia. Incluso en el caso de terapias de origen chamánico, pueden llegar a ser el eje de la experiencia.
La sensibilidad necesaria para utilizar los elementos sonoros debe partir de la autoexperimentación del terapeuta con dichos elementos. Es necesario escoger que músicas o instrumentos vamos a utilizar antes de la sesión muy cuidadosamente, teniendo en cuenta las necesidades de las personas asistentes. El tipo de elementos sonoros modulará la profundidad y la dinámica de la sesión.


Una conclusión sobre el uso del elemento sonoro

La introducción del elemento sonoro, sea en forma de instrumento o de reproducción de música o sonidos, puede ser determinante en una sesión terapéutica. La elección de estos elementos ha de ser decidida muy cuidadosamente, y siempre partiendo de una previa autoexperimentación del terapeuta con dicho elemento y de un análisis de la situación personal de los asistentes a la terapia. Cualquier elemento puede ser utilizado pero siempre en relación a la necesidad terapéutica. Creo que el actual clima favorecerá que se abran o re-abran nuevas vías de experimentación al respecto.
Notas:
1. Mircea Eliade en su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis (Fondo de cultura económica. México 1976), hace un profundo estudio sobre las técnicas sonoras de los chamanes de diferentes partes del mundo y su importancia para alcanzar EMC’s. También es muy interesante conocer el trabajo de Michael Harner. Harner ha sido considerado como una de las principales autoridades en el estudio del chamanismo, y en la actualidad imparte varios seminarios de técnicas chamánicas basadas en lo descrito en el libro La Senda del Chamán (Planeta. Barcelona 1994) siendo apodado por ello “el chamán blanco”.
2. (1998). El hombre autorrealizado: hacia una psicología del ser. Editorial Kairós. Barcelona 1973.
3. Wilhem Reich (1897-1957), Análisis del carácter (Paidós. Barcelona 1981)
4. El Dr. Hugo Ardiles, músico y terapeuta, desarrolló junto con la bailarina Susana Milderman la gimnasia de centros de energía, sistema terapéutico basado en los chackras y la teoría de las corazas musculares de Wilhem Reich. De mis experiencias personales participando en esa
terapia he extraído el sistema de ordenación musical siguiendo los centros de energía del cuerpo humano.
5. Effect of music on pain and physiological response in the post anesthesia care unit by Overton, Martha Elizabeth Smith, M.T.P., Institute of Transpersonal psychology, Palo Alto California, EE.UU. 1994.

Mayo 2011

Jordi Àlvarez Carniago: Psicoterapeuta Transpersonal, miembro certificado de la European Transpersonal Association, Eurotas. Cursó estudios de psicoterapia Transpersonal en el Institut de Psicología Transpersonal de Barcelona, IPTB . Practicante por más de 4 años de la terapia corporal, Sistema de Centros de Energía. Actualmente ejerce de psicoterapeuta en consulta privada y online.
Trabajó de colaborador en el area de comunicación y difusión, y docente en el Institut de Psicología Transpersonal de Barcelona, en la asignatura de Estados Modificados de Consciencia. Realiza talleres de: “Psicologías y psicopatologías Transpersonales”, “El cuerpo desde una perspectiva Transpersonal”, “Chamanismo: el arquetipodel sanador” y “Aplicación de la música a la terapia Transpersonal”.
. Fue miembro fundador y Vicepresidente de la asociación de corta vida “Barcelona Expansiva, asociación para el estudio y el desarrollo de la experiencia psicodélica” que el 1997 organizó los Encuentros Psicodélicos en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, C.C.C.B.