Archivos Mensuales: mayo 2014

Comentarios Transpersonales

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Estos son una serie de comentarios que he ido escribiendo en los debates de la red social Linkedin y que he pensado publicar a modo de aforismos.

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Sobre las relaciones.

-Creo que el amor es lo que une a dos personas y que más que los roles lo interesante es la posibilidad de crecer y evolucionar espiritualmente lo que debería motivar a seguir juntos a dos personas. Sin duda existen muchas relaciones influidas por modelos inconscientes, pero creo que también hay muchas personas con un nivel de conciencia más elevado que crean infinitos y creativos modelos de relación como infinitos y creativos somos los seres humanos. Todos somos una esencia que se expresa y esta esencia es un potencial infinito de amor, inteligencia y energía, si se profundiza en esa realidad todo cobra un nuevo sentido, también la pareja.

– Para mi la condición más importante para que una relación sea “sana” es el grado de conciencia de cada uno de los implicados. Si cada uno se conoce y conoce su verdadera naturaleza, sabe que las expectativas que tiene en el otro no son más que sus propias neurosis proyectadas. La felicidad es un estado interior y no tiene que ver con el otro, si no con el contacto con la fuente de esa felicidad. Nos unimos y nos separamos por que participamos de un juego cósmico donde nuestro papel es experimentar todas las potencialidades del Ser. Las relaciones son oportunidades de crecimiento, expresión y experiencia del infinito potencial que somos.

– La culpa aparece cuando uno se identifica con un modelo de acción que no se cumple. La ignorancia de nuestra verdadera identidad nos lleva a identificarnos con el otro, a construir nuestra identidad a partir del otro. Cuando el otro no cumple nuestras expectativas lo culpamos o nos culpamos por no haber cumplido con el modelo que proyectábamos. Se pone en marcha la angustia de identidad, pues pensábamos que el otro nos debía hacer felices, nos debía dar amor. El amor y la felicidad que buscamos en el otro está dentro nuestro.

– Una relación de amor solo puede surgir realmente después de un trabajo previo de autoconocimiento mutuo, donde uno se de cuenta de sus motivos inconscientes, y se acepte y ame como es. Cuando se ha profundizado en la propia identidad y ha aparecido la búsqueda de la identidad profunda o búsqueda espiritual, la relación con la pareja se transforma en un proyecto de crecimiento común. En las corrientes Tántricas del hinduismo, de donde surge la teoría de los chackras, distinguen el enamoramiento, que es una emoción y que pertenece a la energía del 3er chackra, del amor, que es un sentimiento y pertenece a la energía del 4º chackra.

– La dependencia surge de la ignorancia de nuestra auténtica realidad. Cuando somos niños sin duda somos dependientes, necesitamos cuidados, alimento, atención y sobretodo, amor y aceptación de quienes somos, un potencial divino por expresar. Sin embargo la familia y la sociedad crean un modelo al que tenemos que adaptarnos para ser amados, es ahí donde empieza a fraguarse la dependencia posterior. Nos creamos una falsa idea de por que no somos amados y desarrollamos unas estrategias y un personaje para así un día ser amados y aceptados. Vivimos identificándonos con nuestras ideas, estrategias y nuestro personaje y ignorando nuestra verdadera identidad.

Sobre el espíritu.

– Somos uno con el Todo, concretado o encarnado, que se expresa como singularidad, a través de nosotros como individuos. Un potencial infinito de Energía, Amor e Inteligencia por expresar. Los niveles de concreción de esa esencia, no están separados mas que por nuestra mente. No hay dualidad.

Sobre las neurosis.

– Las neurosis son un producto de la mente producidas por la identificación con nuestros pensamientos y nuestras “historias”. Las neurosis son provocadas, en un aspecto básico, por la ignorancia de nuestra autentica identidad que es una con el todo.

Sobre la identidad.

– ¿Quien soy?. Es una cuestión de conciencia, de con que nos identificamos y que hacemos con conciencia real o siguiendo el dictado de nuestro inconsciente. Somos el universo encarnado, la unidad concretada en la experiencia de ser, y como universo infinito un potencial de energía, amor e inteligencia. También somos el relato vivo de una experiencia única, una expresión concreta de ese potencial.

Sobre la sexualidad.

– La sociedad mercantilista manipula y vanaliza la sexualidad convirtiéndola en un producto de consumo más. Han convertido la sexualidad en algo deshumanizado, vacío de emoción y de sentimiento, una proyección de la angustia del ego. La prueba es la proliferación masiva de la pornografía explícita en internet o implícita en toda la publicidad. Sin embargo no se puede eliminar la necesidad de unión sexual profunda por parte de los seres humanos pues la misma energía de la vida que lucha por expresarse.Por otra parte mucha gente está siendo consciente del potencial transformador de la sexualidad vivida como algo trascendente, este aspecto se expresa en el interés cada vez mayor por las diferentes prácticas tántricas. A toda acción se le corresponde una reacción.

Sobre el desarrollo espiritual y la psicoterapia Transpersonal.

Las herramientas que puedan facilitar el desarrollo de la espiritualidad, dependerán por un lado de las necesidades y del momento de la persona que se te acerque a tu consulta, y por otro del desarrollo espiritual y la práctica del psicoterapeuta. Normalmente hay un proceso creativo gradual; contacto con el cuerpo, respiración, observación de tu personaje, des-identificación, meditaciones, desarrollo de la presencia consciente,… Las herramientas prácticas pueden ser desde la audición de música, el yoga o el qui-gong, los diferentes ejercicios de centramiento, las meditaciones, la oración compartida, el sentido del humor, los cuentos o las parábolas, etc…

Sobre la presencia consciente.

– Estamos condicionados por nuestra educación y nuestros hábitos a juzgar los estímulos exteriores como positivos o negativos según cumplan o no nuestras expectativas. Realmente la observación consciente de cada momento nos dice cuales son nuestros condicionamientos y así podemos comprender por que respondemos de una u otra manera, y a responder, con el tiempo, de una manera más “auténtica”, menos condicionada. Creo que se trataría de desarrollar, entonces, nuestros potenciales de amor, inteligencia y acción.

– El pasado es un constructo que se re-escribe cada vez que lo observamos, y el futuro no existe, solo somos un presente continuo. La observación del momento sin juicio nos permite escoger como vivimos a cada momento y darnos cuenta de cuenta de que yo y el otro somos lo mismo, de ahí surge el amor y la compasión.

Sobre la coherencia.

– Debemos aceptar nuestras limitaciones con humildad, el ser humano es en sí paradójico y contradictorio. La mente no puede abarcar la amplitud de la existencia y busca coherencia en su ignorancia incapaz de aceptar el misterio. Solo más allá de la mente, racional y limitada, instalados en la conciencia del Ser, en nuestra realidad más profunda podemos comprender que los contrarios muy a menudo se complementan, y que los caminos no son rectos si no que avanzan dando giros hacia un lado y otro buscando la verdad. A veces la coherencia acaba siendo una rigidez que no permite el cambio, la evolución. Se ha de amar la contradicción y acogerla con amor pues muestra nuestro potencial y nuestra capacidad de decisión, solo mediante el error hallaremos el acierto.

Sobre el cerebro y la mente.

– El cerebro es una de las partes mecánicas que componen la mente, pero no es la mente. Nuestros patrones y experiencias que condicionan nuestra vida también se hallan en el cuerpo o en el corazón (donde, por cierto, han descubierto últimamente células neuronales). La mente no es tampoco el Ser, que es quien detrás del Ego (conciencia de quien soy) es quien realmente comprende y actúa a través de todos los elementos conscientes e inconscientes experimentando la existencia. Todos juntos, cerebro, corazón, cuerpo, mente y Ser forman “Yo”, el misterio.

Sobre la sociedad occidental.

– La sociedad actual es un producto del estado de conciencia de sus componentes. Cuando la mayoría de sus componentes vive en un estado de alienación, el sufrimiento se generaliza. En ese sentido la sociedad está enferma, neurótica, identificada con el yo separado del otro, cualquier acto, expresión de emoción o pensamiento que aportan un sentido de unidad, de compasión, de amor desinteresado, cura a la sociedad y disminuye el sufrimiento. La búsqueda de autenticidad creo que es el camino de la sanación individual y colectiva.

Sobre las emociones.

–  Las emociones siempre forman parte de nosotros y no son ni negativas ni positivas. la cuestión es si somos capaz de expresarlas con madurez y aceptarlas,o dejamos que nos lleven sin control. El no expresar las emociones puede ser muy negativo pues una emoción reprimida puede llegar a convertirse en una patología, física o mental. La falta total de expresión de las emociones es la falta de empatía y conlleva la psicosis. Para mi, el ejercicio es observar de donde surgen y utilizarlas como vehículo de comprensión de la naturaleza del Ser.

– No creo que existan personas necias ni tóxicas, creo que existen personas dolidas y que sufren. Depende con que actitud te acerques aellas, ellas responden. No se puede negar ninguna emoción por que lo que existe, existe y no sirve de nada negarlo mirando hacia otro lado. Se debe abrazar la sombra y amarla, la nuestra y la de los otros, pues solo así se produce la transformación. Existen experiencias muy bellas, de personas encerradas en cárceles, que mediante la presencia, la aceptación y el amor han transformado sus vidas, pudiendo al fin expresar su potencial de inteligencia, amor y energía.

Y eso es todo de momento. Espero que mis reflexiones os hayan sido de utilidad.

Mayo 2014

Jordi Àlvarez.

Psicoterapeuta Transpersonal.

 

 

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La psicología Transpersonal y el crecimiento espiritual.

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Introducción

La psicología Transpersonal, también llamada la cuarta fuerza, es una corriente de la psicología que incluye en su visión del ser humano, además de los aspectos psicológicos o personales, los aspectos espirituales o trascendentes, así como las experiencias “más allá de la persona” o Transpersonales.

Muchas veces, en el ámbito espiritual o en el Transpersonal, se mezclan o confunden las experiencias trascendentes con las experiencias espirituales o con las experiencias Transpersonales. Esta confusión entre experiencias y niveles de conciencia ha llevado en muchos casos a considerar como experiencias espirituales, experiencias de conocimiento Transpersonal o experiencias trascendentes que bien poco tienen que ver con lo que comúnmente se entiende como espiritualidad. Estas experiencias que se dan dentro del crecimiento espiritual solo tienen un valor real si son correctamente situadas e integradas por la persona.

Sobre esta diferenciación de tipos de experiencias de acceso a distintos niveles de conciencia se han escrito muchos ensayos que han comportado interesantes y a veces divergentes teorizaciones que intentan ubicar y orientar sobre como estas contribuyen el crecimiento espiritual y/o de la conciencia. Algunos de los autores y sus obras más remarcables son:

Stanislav Grof: La mente holotrópica

Charles T Tart: Estados de conciencia

Ken Wilber: El espectro de la conciencia

Antonio Blay: Niveles superiores de conciencia

Recomiendo a quien quiera profundizar en este tema que consulte estas obras.

Por lo que me concierne a mí, en este artículo intentaré tener en cuenta las diferentes visiones para establecer una pequeña guía práctica de cómo la psicología Transpersonal puede ayudar a las personas en su crecimiento espiritual, entendido este como camino de búsqueda de la plenitud y la libertad en sus vidas cotidianas.

 

La conciencia

Definiré la conciencia personal como aquello de lo que uno es consciente, de lo que uno “se da cuenta”. Desde esta simple definición, es evidente que cada persona tiene un nivel de conciencia diferente sobre si mismo y sobre su entorno, dependiendo del grado de profundización en su experiencia y la información a la cual haya tenido acceso, así como del desarrollo de sus capacidades intelectuales, cognitivas, experienciales y emocionales. Este nivel de conciencia particular le concede a cada uno una explicación de quién es y cómo funciona el universo.

Cuando uno se plantea, o empieza a través de sus experiencias, un camino de crecimiento personal y de profundización y ampliación de la conciencia de quien es realmente, es indispensable un trabajo sobre la identidad o ego como primer paso. Teóricamente esta sería la primera fase de un camino que podría llevar una conciencia espiritual. Se podría decir que la pregunta base es ¿Quién soy yo?

Esta fase es la fase de reconocimiento del Ego y la profundización sobre la identidad. Es a nivel psicológico, y consiste en reconocer la existencia de unos elementos conscientes y subconscientes de la personalidad que le llevan a actuar motivado por su historia personal y a interpretar la realidad desde un prisma concreto.

Existen algunos elementos básicos que le llevan a una autoconciencia sobre su personalidad y su identidad. Aparece la primera noción de la persona como ser autoconsciente que, a través de sus pensamientos, conocimientos y obras, interactúa con el universo. Esta interactuación determina su vida y la interpretación de sus experiencias.

Sin embargo muchas las personas que empiezan el camino espiritual ignoran su mundo subconsciente y como está formada su identidad. Esta ignorancia impide un verdadero crecimiento puesto que se aferran a verdades que no provienen de su experiencia y de la observación de sus mundos interiores.

 

El cuerpo y las emociones

Para poder desarrollarse espiritualmente, el segundo elemento a tener en cuenta es la recuperación de los aspectos físicos y emocionales. Tomar conciencia de que nuestro cuerpo y nuestras emociones juegan un papel muy importante en nuestra conciencia.

Cuando te has planteado cuál es tu identidad, o sea, con que te identificas, aparece la realidad de tu identificación múltiple con tus diferentes aspectos. En la sociedad occidental en la que vivo, las ideas tienen un papel superior a los otros aspectos de identificación que tenemos más o menos conscientes. El “pienso luego existo” del filósofo Descartes, así como las diferentes filosofías y religiones desarrolladas en occidente, fragmentaron al ser humano desidentificándolo de los otros aspectos de su realidad personal.

Las personas suelen presentarse a ellos mismos diciendo: Yo soy Tal, y soy médico o cualquier otra profesión, y pueden continuar diciendo su nacionalidad, su creencia, su equipo de futbol o su tendencia política; esta es la identificación mental. El cuerpo o sus emociones y sentimientos suelen quedar en un segundo plano, y así se puede decir que muchas personas son “cabezas con patas” que no se identifican ni con su cuerpo ni con sus emociones y sentimientos.

En la psicología Transpersonal, y en muchas tradiciones espirituales, se suele  advertir que es imprescindible estar bien “enraizado”, consciente del cuerpo y de las emociones, para poder crecer espiritualmente. La falta de “enraizamiento” comporta una espiritualidad mental, no sentida a través del cuerpo y de las emociones, que son dos de las vías más importantes de información sobre nuestra experiencia. Existen, de hecho, vías espirituales, como por ejemplo el yoga de Patañjali, en que el cuerpo es la base del crecimiento espiritual. También se ha desarrollado decenas de terapias corporales, con bases más psicológicas o más espirituales, que favorecen este desarrollo de la conciencia corporal como parte del crecimiento personal.

 

La meditación y los estados de conciencia

La herramienta común a todos los caminos de crecimiento espiritual es la meditación en sus múltiples formas. La observación introspectiva del mundo en relación a nuestra identidad surge inevitablemente y de ahí se desarrollan los diferentes tipos de meditación.

Esta observación de los procesos internos conlleva la comprensión de que nuestra conciencia atraviesa diferentes estados que modifican nuestra percepción de la realidad. Nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras sensaciones determinan a cada momento como nos percibimos a nosotros mismos y al universo. Estos diferentes modos de percibir es lo que se ha venido a llamar estados de conciencia. El crecimiento espiritual es un aprendizaje de estos estados de la conciencia que nos muestran como nuestra identidad y nuestra percepción del mundo es variable, y nos  ofrecen información sobre quienes somos realmente.

Los estados de conciencia suceden de manera natural a través de las prácticas espirituales como la meditación, el yoga, la danza o la respiración. Una práctica espiritual consciente suele buscar la modificación de la conciencia para alejarse del modo cotidiano de observar la realidad y obtener modos más profundos de conciencia que le acerquen a la verdadera identidad. Es por eso que muchas tradiciones espirituales han elaborado complejas técnicas para la modificación de la conciencia que pueden incluir el silencio, el aislamiento, las respiraciones forzadas, la estancia en ciertos lugares, posiciones físicas forzadas o el consumo de plantas o substancias que produzcan ese cambio en la conciencia.

La psicología Transpersonal integra el conocimiento y el estudio de los estados de conciencia y de su modificación acompañando y facilitando la integración de las experiencias. La observación y comprensión de esos estados debe estar guiada por unos conocimientos que solo pueden facilitar las personas y las historias de las personas que anteriormente se aventuraron en la búsqueda de la “realidad más allá de la realidad cotidiana”. Sin una comprensión correcta, la modificación de la conciencia puede comportar peligros que dañarían la personalidad, ha de ser integrada dentro de nuestra realidad cotidiana.

Es aquí donde aparece el papel de guía en el crecimiento, que solo puede dar aquel que ha recorrido anteriormente ese camino de profundización. Aunque cada persona recorre un camino único, llegado cierto punto del camino es normal que se busque la guía de maestros espirituales que puedan ayudar a superar trabas y aconsejar sobre que prácticas son más adecuadas a cada persona en particular.

Asimismo es natural buscar en la sabiduría de las tradiciones espirituales la explicación a ciertas percepciones y conocimientos sobre la realidad que surgen así como una adecuación de la vida cotidiana a las experiencias vividas. En la literatura de las tradiciones espirituales se puede encontrar mucha información que ayude a integrar e interpretar las vivencias espirituales y que ayudan a tomar conciencia de que el camino que uno está recorriendo ha sido transitado desde el principio de la humanidad por miles de seres humanos.

 

La conciencia espiritual

La adquisición de una mayor conciencia sobre quien somos y de cómo nos relacionamos con el universo comporta un cambio de valores. La experiencia de la interrelación de los seres humanos con sus congéneres, con la naturaleza y con el mundo material, modifica nuestra relación con las personas, con los seres vivos y con la materia, aportando una mayor sensibilidad y humildad. O sea, que la creación de nuevas percepciones que surgen ante el mundo y el universo comporta  una respuesta moral y ética.

También surge un compromiso con el propio camino que reclama una práctica y una disciplina cada vez más amplia y que se extiende a todos los ámbitos de la vida. Ese momento de cambio de actuación también debería ser acompañado por personas que antes hayan afrontado esa transformación en sus vidas, para orientar y facilitar la integración de ese nuevo modo de ver y de verse, ya que muy a menudo uno se da cuenta de que su vida, tanto a nivel externo como interno, ya no le satisface o resulta contradictoria con su nueva percepción de la realidad.

Es el momento del “encuentro con la sombra” como C.G. Jung lo denominó o de “la noche oscura del alma” de San Juan de la cruz. El psicoterapeuta Transpersonal debería poder ayudar a transitar esa fase del camino, en la que el Ego sufre por la inadaptación a una realidad personal que se ha vuelto caduca.

 

Más allá…

Más allá de este punto, creo que la psicología Transpersonal no puede aportar más que una fraternal comprensión, pues el diálogo interior se convierte en la propia guía. Puede ser también el momento de encontrar un Maestro que establezca una relación íntima que ayude a la persona a encontrar la vía para recorrer los últimos tramos de esta aventura de autodescubrimiento sobre la auténtica identidad. La conciencia traspasa los límites de la persona y ya no es personal sino Transpersonal.

Quiero dejar claro que esta sería una progresión ideal y natural del crecimiento espiritual, y del papel que podría jugar la psicología Transpersonal como acompañamiento. Sin embargo, cada camino es único y la psicología Transpersonal está recorriendo su propio camino de crecimiento, que está compuesto, a su vez, por el camino de todos aquellos que se denominan psicólogos, terapeutas, counsellors o psicoterapeutas Transpersonales. Estos profesionales no son nada más que personas, que teniendo en cuenta la psicología occidental tratan de seguir su propio camino de crecimiento espiritual, y no son Maestros iluminados ni poseen la verdad absoluta, y como seres humanos también se equivocan y crecen con cada experiencia.

 

Jordi Àlvarez, psicoterapeuta Transpersonal.

Barcelona, Abril de 2014

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