Archivos Mensuales: noviembre 2014

Antonio Blay Fontcuberta: Un pionero catalán de la psicología Transpersonal.

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Antonio Blay Fontcuberta fue un psicólogo catalán, pionero de la psicología Transpersonal en España y latino América. Fundó el Instituto DHARMA o Centro de Estudios y Aplicaciones Psicológicas en Barcelona, y desde allí difundió la sabiduría de las tradiciones espirituales como las diferentes tradiciones yógicas, la meditación o el Zen, adaptándolas desde la psicología occidental para hacerlas asequibles al mayor número de personas. Investigador, orador brillante y buscador incansable introdujo a muchos de los que hoy en día son maestros de España y latino América de las diferentes escuelas de Yoga, Crecimiento personal y Psicología Transpersonal a la búsqueda espiritual, siendo amado y reconocido hoy por sus alumnos. Autor de casi 30 libros y de decenas de artículos, sus sabias palabras aún son vigentes, también se pueden encontrar videos y charlas grabadas. Totalmente ignorado por el mundo Anglo-sajón debido a su uso exclusivo del castellano.  Algunos de sus discípulos son: Darío Lostado, Ricardo Vidal, Jordi Barqué, Jordi Sapés, Luisa Ramón, Enzo Rossi, Gabriel Jaraba, Carlos Fiel, Claudia Casanovas y Antonio Jorge Larruy.

“Cuando aprendamos a estar frente a los demás no única y exclusivamente con nuestra mente atenta, lúcida, penetrante, sino también con nuestro corazón abierto y con una actitud cordial concreta hacia ellos será cuando descubriremos  que les comprendemos más y más. (…)Toda cosa en la vida está hecha de una substancia o, mejor dicho, de una triple substancia: de energía-amor-inteligencia. Cuando aprendemos a vivir de esa energía, de ese amor y de esa inteligencia en sí mismas, entonces realmente vivimos en la esencia, en la substancia de nuestro ser y de nuestro existir. Ya que toda cosa, toda circunstancia, todo acto, todo hecho, todo lo que existe, son modos, aspectos, manifestaciones y derivaciones de esa substancia.”

Extractos de su  libro “Creatividad y plenitud de vida” Editorial Iberia, 1973.

http://www.antonioblay.com/

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Comentarios Transpersonales 2

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Segunda entrega de comentarios extraídos de mi participación en la red social de Linkedin. Espero que os resulten interesantes.

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La adolescencia.

– La adolescencia, en sí, es una construcción social de la cultura occidental. Si observamos otras sociedades, o incluso la sociedad occidental hace unas décadas, se puede ver que la adolescencia no existía de manera natural, o eras un niño o eras adulto. La adolescencia permite un tiempo (que cada vez se alarga más) donde la norma es la irresponsabilidad y la búsqueda hedonista, circunstancias que promueven el consumo y la falta de participación social y política. Este invento que tanto beneficia al mercado y al sistema político de dominación, es solo para unos cuantos que se lo pueden permitir por la situación económica de sus familias, muchos quedan excluidos pues deben empezar a asumir responsabilidades de supervivencia desde muy jóvenes.
El elemento que ha desaparecido en nuestra sociedad occidental, para crear la adolescencia, es lo que se dad a llamar ritos de paso, donde la identidad de niño moría y dejaba paso a la identidad adulta. En estos ritos de paso se enseñaba cuales eran las nuevas responsabilidades y derechos, así como cual era el sentido sagrado de la vida. Estos eran rituales social-religiosos donde incluso se cambiaba el nombre de la persona, y solían incluir el viaje iniciático y las técnicas de modificación de la consciencia. La ausencia de estos ritos y la invención de ese periodo de identidad confusa que hemos llamado adolescencia crea un vacío espiritual profundo en las personas y un problema de identidad.
Por otra parte, la adolescencia, aparece como un agravio comparativo, que es difundido masivamente por los medios de comunicación entre los que pueden “disfrutar” de ese tiempo de irresponsabilidad hedonista y consumista, y aquellos que no, creando frustración, ira y una conciencia de marginación social. Creo que es aquí donde aparece en los jovenes la respuesta anti-social, la agresividad, la depresión, la frustración y el desprecio hacia la autoridad.
Es la sociedad la que está falta de valores y se sustenta en el materialismo hedonista e irresponsable, donde solo unos pocos disfrutan de los beneficios a costa de la mayoría. El invento del adolescente es una muy útil herramienta para la dominación, el consumismo y la injusticia.
Vivimos una sociedad donde la no aceptación de la muerte y de nuestra responsabilidad hacia la misma vida genera el deseo infinito, el deseo de ser adolescentes por siempre: forever young.

– Decía Martin Luther King “si uno ha de adaptarse a una sociedad enferma yo me declaro un inadaptado”. El fin de la niñez empieza con la toma de conciencia y las preguntas sobre muchos temas, el sexo, la espiritualidad, el orden social, la justicia, acompañados de una gran energía y decisión. En la sociedad donde nos encontramos los jóvenes no encuentran respuesta a la mayoría de sus preguntas y es fácil para ellos observar la falta de sentido y la hipocresía del sistema. Es muy difícil para ellos respetar una mentira evidente y que a demás no ofrece ninguna respuesta a tus angustias y necesidades más profundas. Esa “clarividencia” de la juventud ha sido el motor del cambio en todas las sociedades humanas, una energía de, búsqueda, transformación y protesta. Es fácil ver en la historia reciente de occidente como los gobernantes y fuerzas sociales establecidas han utilizado o condenado las personas en ese momento de su vida dependiendo de sus intereses, como mano de obra, soldados o como delincuentes y marginados. A mayor grado de sinsentido social siempre ha correspondido un aumento de la violencia y un mayor enfrentamiento contra el orden social establecido.
Desde mi punto de vista la respuesta de los jóvenes ante su situación social e histórica y la respuesta que dan sus sociedades, son un indicador del grado de conciencia y del equilibrio que se da en estas. En nuestra sociedad la respuesta no es positiva, y ante las reclamaciones y necesidades de este sector de la sociedad se reacciona de manera coherente con el nivel de conciencia del sistema, criminizándolos y patologizándolos. Creo que hace falta una visión más amplia, una visión Transpersonal, para poder observar y actuar sin juicio, con amor, sabiduría y comprensión, y poder canalizar esta energía y angustia de la juventud, escuchando lo que nos está diciendo de nosotros mismos, y aprovechar un momento de crisis como lo que realmente es: una oportunidad de maduración de la conciencia.

La maldad.

– Somos una conciencia, la maldad es la ignorancia, el error mediante el cual la conciencia se puede mostrar como acierto. No hay nada que no pueda ser transformado por la conciencia y el amor, sin oscuridad no sabríamos que es la luz. No existe el mal absoluto.

La identidad.

– La estructura de la personalidad que se forma en los primeros años de vida (sino antes) va creando una identidad que sufre donde nuestro yo-niño sigue reclamando y sintiendo las carencias de afecto, protección y aceptación. Creo que se ha de profundizar en esa identidad herida para comprender como se han creado las defensas y apegos que finalmente resultan la identidad adulta o máscara. Solamente entendiendo y actualizando ese sentir infantil se puede empezar a reconocer una identidad más profunda, y que no está dañada, pues es una conciencia de Ser atemporal, infinita e inmortal. Cuando la identidad adulta puede así retirarse (que no desaparecer) poco a poco, va dejando paso a esa identidad trascendente liberándose del sufrimiento y abriendo las puertas de la experiencia Transpersonal.

 Las crisis.

– Desde el punto de vista de la psicología Transpersonal, las crisis son una puerta y un llamado a la transformación y al crecimiento espiritual. Nuestro Ser o identidad profunda utiliza la ansiedad y la depresión como herramientas para evitar males mayores y darnos la oportunidad de reconsiderar nuestro camino en la vida cuando la identificación con el Ego está dañándonos y no somos capaces de darnos cuenta. De hecho en este punto es fácil ver la diferencia entre la psicología Transpersonal y las otras corrientes de psicología, pues la interpretación y el tratamiento de una patología neurótica común difieren en tanto se tiene una concepción diferente de la identidad y de sentido de la vida del ser humano. En el caso de la psicología Transpersonal no se trata de sanar el Ego si no de ir más allá de él, y transformar el eje y los valores de vida que provocan la neurosis hacia una consciencia más amplia de la propia identidad.

El “mindfulness”.

– La meditación de atención plena, como muchas otras técnicas de modificación de la consciencia como la respiración holotrópica (hiperventilación evocativa) o incluso el yoga, son caminos de auto-indagación que originalmente fueron diseñados para el despertar de la conciencia. El proceso de despertar es un camino espiritual que requiere de una madurez y un trabajo psicológico paralelo para no perderse o llegar a puntos de donde no se sabe salir. Actualmente el mindfulness como otras técnicas se han convertido en occidente en “modas” y son vendidas en ocasiones como panaceas desubicadas de su contexto original de crecimiento espiritual. En sus raíces la transmisión y el aprendizaje de las técnicas y sus consecuencias solo era permitido a personas con una larga carrera de dedicación y un compromiso espiritual probado de Maestro a Maestro, pues solo el que conocía por su propia experiencia todo el recorrido podía enseñar el camino. La prisa, la inmediatez, la falta de paciencia de humildad y de profundización son males de nuestra cultura occidental, capitalista y materialista y como siempre es capaz de transformar en producto comercial cualquier cosa, incluso la espiritualidad.

TDAH?.

– Estamos viviendo un momento donde el poder de las multinacionales farmacéuticas y el afán de lucro está convirtiendo las actitudes naturales de los niños en patologías. Cada niño es un ser único que debería ser aceptado y amado incondicionalmente como tal, no podemos esperar que se adapten a las necesidades de los padres, la escuela o la sociedad sin expresarse o sin resistirse a la homogeneización.

La ciencia y la espiritualidad.

– Desde mi punto de vista ciencia y espiritualidad son dos caras de la misma moneda, ambas hablan de la experiencia y la consciencia, una desde el aspecto racional intenta hacer poesía lógica de la experiencia, la otra desde la visión intenta racionalizar poéticamente la experiencia. Ciencia: conciencia de la experiencia, Espiritualidad: experiencia de la conciencia, dos aspectos del Ser encarnado en todo y en todos. Complementarios y opuestos o ¿una sola cosa? Dos caminos para llegar a integrar la relación entre el mundo interior y el mundo exterior, observación y presencia, acción y reposo, yo y el todo. Ambas vacías de Amor, compasión y humildad dejan de ser sabiduría para convertirse en ignorancia, en dogma, en religión ciega, en dominación. Sin vida la conciencia es muerte, sin experiencia la conciencia es nada.

La personalidad.

– La personalidad es el resultado de la identificación errónea con nuestros pensamientos. Está formada como consecuencia de los conceptos que aprendimos y que nos dañaron, como una defensa emocional y un intento mental de ser amados y aceptados como realmente somos. El volver al Ser y desmontar la personalidad es un proceso de aceptación, perdón y reeducación que debe ser gradual, cuidadoso y con amor para no sentirse abrumado por el dolor y la desesperación

La falsa felicidad.

– El ego busca la felicidad temporal para huir de la angustia. El motor de esa búsqueda son las ilusiones y los deseos, la tristeza aparece cuando esos deseos e ilusiones se frustran. Todo es el juego de la identificación. La consciencia de la identidad auténtica en el Ser es lo único que permite observar el juego como es.

Educar a un niño.

– Lo mejor que se puede hacer para educar a un niño es cultivar la propia consciencia. Ante todo lo que necesita un niño es amor y aceptación como Ser, ellos no vienen a este mundo a cumplir nuestras expectativas y nuestras normas. En los primeros años de su vida su salud física, emocional, mental y espiritual, como seres dependientes de sus padres, proviene de la salud física, emocional, mental y espiritual de ellos.

La meditación y la psicología Transpersonal.

– En terapia se puede enseñar y compartir la meditación como herramienta para la observación y como camino de descubrimiento de la auténtica identidad. Existe la hipótesis en la psicología Transpersonal de que la neurosis es provocada por una ignorancia o una escisión de la verdadera identidad, el Ser, y una identificación con la mente o ego. La psicoterapia Transpersonal puede ayudar en el proceso del crecimiento espiritual, siempre y cuando las personas que participen decidan profundizar en el origen de sus problemas. La meditación es también un elemento imprescindible en el crecimiento y desarrollo del psicoterapeuta Transpersonal

La psicoterapia psicodélica.

-La psicoterapia psicodélica es una técnica que consiste en la administración de sustancias psicodélicas o enteógenos en un ambiente controlado para producir una ampliación de la conciencia a la persona en tratamiento. Posteriormente se trabaja con el material o la experiencia producida por la sustancia. De hecho existen varias técnicas con diferentes sustancias y diferentes planteamientos de la experiencia que producen diferentes resultados. Esta técnica apareció a finales de los años 60 y se prácticamente se dejo de utilizar, debido a la prohibición de la sustancias, hasta principios de este siglo donde se ha retomado con fuerza y gran éxito. Actualmente se utiliza ampliamente en países como EE.UU., Israel, Canadá y otros para el tratamiento del PTSD, en adicciones y también para el tratamiento de la angustia en pacientes terminales. Como toda técnica depende del diagnóstico de cada paciente y de la habilidad del terapeuta que la lleva a cabo. En mi opinión puede ser una muy buena terapia si se efectúa de la manera correcta, aunque no es ninguna panacea y tiene sus riesgos y limitaciones

La Muerte.

– Realmente la muerte no existe, nuestra verdadera identidad, el Ser, no puede morir, nuestro cuerpo muere. El sufrimiento surge del apego y de la ignorancia de quienes somos. La muerte es la vuelta al hogar. Es muy importante acompañar a las personas en ese proceso, que puede resultar una experiencia maravillosa pues es el momento donde la ilusión material se disuelve para mostrarnos que importa realmente.

Jordi Àlvarez, 2 de Noviembre del 2014.