Archivos Mensuales: septiembre 2015

 Cuerpo, corazón, mente y espíritu.

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cuerpo, corazón

Vivimos una sociedad donde el papel de la mente se ha confundido con la inteligencia, la toma de decisiones y la gestión de nuestra vida se supone que ha de ser dirigida por la mente racional y que solo mediante el pensamiento racional se puede llegar a conocer la naturaleza de la realidad. Sin duda el pensamiento racional y analítico, asociado con la funciones del hemisferio izquierdo del cerebro, es una herramienta imprescindible para poder desarrollarse en la sociedad moderna, y es gracias a él que hemos podido avanzar en muchos aspectos de nuestra vida. La tecnología, por ejemplo, es uno de los principales productos de la razón y ha cambiado nuestra cotidianidad en poco tiempo, hasta niveles antes inimaginables. Sin embargo, la preeminencia del pensamiento racional también nos ha llevado obviar otros tipos de inteligencia, así como a una desconexión con otras partes de nuestro ser que nos permiten tener un conocimiento más profundo de nosotros mismos, del mundo y de la misma realidad.

En recientes investigaciones se ha encontrado la existencia de un sistema neuronal, con más de 40.000 neuronas, en el órgano cardiaco. La existencia de este sistema neuronal nos habla de una inteligencia del corazón. Esta inteligencia cardiaca complementaría la inteligencia racional ayudando a la gestión emocional y a la toma de decisiones con un sentimiento de unidad y empatía. También otros aspectos de la mente no racionales como la intuición, la creatividad o la espiritualidad, tradicionalmente asociados con el hemisferio derecho del cerebro, han sido infravalorados. Debido al menosprecio de estos tipos de inteligencia, no se ha puesto ningún énfasis en su desarrollo ni en la importancia que tienen para la correcta toma de decisiones y la formación de la personalidad.

Otro aspecto ignorado como fuente de conocimiento es el cuerpo. El cuerpo se comunica mediante sensaciones y nos indica si realmente lo que estamos haciendo o pensando nos es placentero o doloroso, si estamos en armonía con nuestras acciones y pensamientos o, por otro lado, nos estamos obligando a actuar o pensar en contra de nuestra manera de ser. La angustia, la depresión, las enfermedades psicosomáticas, las tensiones musculares o nuestra digestión nos hablan de nuestro estado interior más allá de nuestro pensamiento. Observando al cuerpo, su posición, sus bloqueos, su sensibilidad, podemos darnos cuenta de que está pasando en nosotros a un nivel más profundo. Olvidar el cuerpo nos convierte en “cerebros con patas”, en personas que creen que son libres y actúan según su voluntad cuando en realidad siguen un programa de lo que se supone que deben hacer o pensar inculcado por la educación y la sociedad. Para poder ser libres realmente debemos aprender a escuchar todas esas partes olvidadas de nuestro ser. En ellas podemos descubrir cuál es nuestro potencial a desarrollar, nuestra auténtica personalidad. Esta personalidad profunda, es lo que en muchas tradiciones espirituales se llama alma o esencia, y constituye nuestro yo autentico, del que el cuerpo, el corazón y la mente son solo partes o expresiones. Vivir en plenitud es un viaje de auto-descubrimiento de esa esencia que nos permitirá afinar y desarrollar todas nuestras capacidades, sentir, actuar, amar y pensar inteligentemente. No somos robots siguiendo una programación, somos la consciencia del universo expresándose.

Jordi Àlvarez Carniago, Psicoterapeuta Transpersonal.

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Vídeo conferencia “Psicoterapia y espiritualidad”

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Vídeo conferencia de Jordi Àlvarez Carniago, Piscoterapeuta Transpersonal. Ofrecida en el marco de las 2as Jornadas de Ciencia y Religión realizadas el 10 y 11 de septiembre del 2015 en La Plata, Argentina.

Psicología Transpersonal y creatividad

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Creatividad es la capacidad de crear, crear es el acto de expresar en pensamiento, acción u obra algo que no existía anteriormente más que en potencialidad.

En la mitología hindú se dice que todo en el universo participa de tres elementos: Sat: energía, chita: inteligencia y ananda: amor, según esta visión nosotros mismos somos una expresión de esos tres elementos. Estos tres elementos constituyen nuestra esencia. Para crear, tan solo debemos permitir que esos tres elementos se expresen a través nuestro y, al hacerlo conectamos con nuestra esencia y con el mismo universo en su acción creadora.

Somos en nuestra misma esencia un canal para la misma creación del universo, nos convertimos en el “Creador” y a la vez es en ese momento cuando realmente somos nosotros mismos en nuestra singularidad, ya que solo nosotros seriamos capaces de expresar de esa manera única en el lugar y en el momento de la creación en concreto.

En nuestra sociedad la creatividad auténtica es muy difícil de hallar. Se presenta como creaciones lo que no es nada más que una recombinación de elementos ya existentes, sin ninguna novedad real. Cada día es más difícil encontrar elementos nuevos que nos aporten una nueva visión del universo, que transformen nuestras vidas mediante la nueva experiencia. Los individuos de esta sociedad son casi incapaces de escapar de unos modelos, de unas ideas creadas por otros, limitándose a repetir esquemas, modas, opiniones, actos, como robots sin ninguna capacidad creativa. Es precisamente en este momento cuando se necesitan nuevas ideas, nuevas soluciones, nuevas experiencias que nos permitan sobrevivir ante una crisis social, política, cultural, económica y existencial o digamos espiritual creada por un salto en la capacidad de comunicarnos nunca antes dado. Por primera vez el individuo es capaz, mediante la tecnología, de conocer y comunicar a un nivel de especie, con una dimensión planetaria. Pareciera que esta capacidad adquirida nos tendría que permitir una libertad y unas posibilidades de creación infinitas, al contrario, la creación en este mundo globalizado se ha convertido en patrimonio de muy pocos. Nos venden una falsa creación, que lejos de permitirnos acceder a nuevas formas de vivir, sentir e imaginar el universo se limita a repetir infinitamente una combinatoria de viejos modelos, limitando cada vez más la verdadera creatividad, la libertad.

Para poder crear se debe unificar la esencia creativa con los elementos que conforman nuestra existencia encarnada: la energía física, los sentimientos y emociones y la inteligencia. Se tiene que abandonar el control de la mente lógica y racional para rendirse al mismo proceso creativo. La dificultad para esa entrega la representan nuestro sentido de identidad y la incapacidad para sostener unos sentimientos que se ocultan tras una máscara, un ego, que intenta agradar o actuar adecuadamente para ser aceptado. La auténtica creación no busca la aceptación, busca la expresión espontánea. Nuestra identidad egoica es conformada por una serie de patrones y modelos que esconden nuestra auténtica identidad, desde nuestro ego solo somos capaces de repetir, como ordenadores incapaces de salir de su programación, para crear debes volver a asumir que tú no eres esos programas, ni eres el hardware, tú eres el usuario.

El acto creativo auténtico es en si una vía para conectar con la esencia, con el alma y el espíritu del universo, es por este motivo que se ha considerado el arte una forma de espiritualidad. El proceso de situarte en tu identidad auténtica, de conectar con tu esencia, pasa por modificar el funcionamiento de tu mente, por permitir la expresión de tu auténtica realidad, fuera del tiempo lineal, en un “aquí y ahora”.

Los primeros actos creativos de la humanidad eran considerados sagrados y la persona que se expresaba creativamente era también el que era capaz de conectar con las dimensiones superiores, con el mundo de los espíritus, con el “más allá”. Estas personas, eran consideradas a la vez, guías, maestros, sanadores, maestros del fuego, músicos, actores, sacerdotes y místicos, fueron los autores (o seguramente autoras) de las pinturas rupestres, del descubrimiento del manejo del hierro, de los usos de la plantas medicinales, de los conocimientos sobre la agricultura y la ganadería, de la observación de las estrellas, de todo aquello que ha sido esencial para el desarrollo de la humanidad tal y como la conocemos.

Estos primeros autores y autoras tienen en los chamanes de las culturas indígenas a sus descendientes directos, pues ellos continúan utilizando las mismas técnicas con el mismo sentido que nuestros antepasados lo hicieron. El chamán, en sus múltiples expresiones culturales y temporales, ha sido y es aquel que dedica su vida a la creación para la supervivencia, el mantenimiento y el desarrollo de su comunidad. La principal habilidad del chamán consiste en el conocimiento de cómo relacionarse con ese otro mundo, más allá del mundo físico, y desprenderse de su yo terrenal, para obtener los secretos que le permitirán ejercer sus múltiples funciones para el bien de la comunidad.

La psicología Transpersonal bebe de esa sabiduría ancestral que poseen los chamanes, es una herramienta para conectar con tu esencia, que, mediante el uso de las técnicas para la modificación de la consciencia, permite que surja la creatividad y la espontaneidad de tu ser profundo. En ese sentido, y a modo de ejemplo, a finales de los años 60 del siglo XX el psicólogo James Fadiman realizó un programa experimental para el desarrollo de la creatividad. En él se ofrecía a profesionales de distintas áreas (médicos, diseñadores, artistas, químicos, etc.) encuentros donde se les facilitaban técnicas para la modificación de la consciencia, herramientas de expresión y un ambiente para que interactuaran entre ellos, el único requisito que se les pedía es que aportaran un problema con el llevaran trabajando más de un mes. El resultado de aquellos experimentos fue muy satisfactorio y de esas sesiones salieron decenas de nuevas patentes.

Así pues, la psicología Transpersonal no solo es una disciplina terapéutica si no que al explorar el desarrollo del potencial existente en el ser humano podría suponer una herramienta, no solo para la solución a unos problemas creativos individuales, si no para el descubrimiento de alternativas y respuestas a las cuestiones que aquejan a toda la humanidad en este momento.

Barcelona, 31 de Julio del 2015.

Jordi Àlvarez, Psicoterapeuta Transpersonal.